
Salmos 19:1-4
1 Los cielos cuentan la gloria de Dios; la expansión proclama la obra de sus manos. 2 Un día transmite el mensaje al otro día; una noche a la otra comparte sabiduría. 3 Sin palabras, sin lenguaje, sin una voz perceptible, 4 por toda la tierra resuena su eco; sus palabras llegan hasta los confines del mundo. Dios ha establecido en los cielos un hogar para el sol.
La creación es un testimonio vivo de la gloria de Dios. En cada amanecer, en la vastedad del firmamento, en el fluir silencioso de la noche y en el esplendor del sol, podemos contemplar la majestuosidad del Creador. El salmista, en este hermoso salmo, nos invita a abrir los ojos del alma para percibir cómo toda la naturaleza proclama, sin palabras audibles, el poder, la sabiduría y la presencia de Dios.
Este mensaje silencioso , que no requiere idioma ni voz, alcanza a toda la tierra. No hay rincón del mundo donde no resuene el eco de su gloria. En esta revelación natural, podemos ver reflejados los atributos de Dios: su eternidad, su poder invisible, su orden y su belleza. Es una forma de gracia que nos busca, nos rodea y nos llama.
Esta proclamación silenciosa es parte del testimonio de Dios al corazón humano. Nos recuerda que El se revela de diferentes maneras y una de ellas es a traves de la creación misma despertando en nosotros una respuesta: asombro, reverencia, humildad… y también responsabilidad.
Dios no solo se revela en la Palabra escrita, sino también en la obra de sus manos. Y esa revelación natural prepara el corazón para recibir la revelación plena en Cristo.
Oración
Bendito Dios te damos gracias por revelarte a nosotros de muchas maneras, que hermoso que te reveles en la creacion que despliegues tu gloria en ella, para que podamos conocerte todos y verte en el dia y en la noche.
